23 oct. 2015

Madrid: Lanzamiento diocesano del DOMUND 2015


Nos hemos dado cita en el centro Nicolás Salmerón del distrito de Madrid-Chamartín para hacer el Lanzamiento del DOMUND 2015 en la Archidiócesis de Madrid. El delegado de Misiones José María Calderón Castro, acompañado del flamante subdelegado Rodrigo Hernández han preparado todo muy bien.
Una mesa redonda en dónde se ha invitado al obispo auxiliar de Madrid, Don Fidel Herráz Vegas, a la misionera comboniana Celia Macho Cardenal, madrileña de origen y actualmente responsable del área de Misión y Cooperación de la CONFER Nacional y al obispo javeriano, Don Adolfo Zon Pereira sx, titular de la diócesis de Alto Solimões en Brasil. José María Calderón, delgado de misiones de Madrid, ha llevado adelante la Mesa redonda, ha presentado a los tres participantes, ha agradecido muchísimo por haber permitido que este acto se celebrase en el Centro Nicolás Salmeron, a su directora y técnicos en particular, a la presencia de tantos que se interesan por la misión y que hacían acto de presencia en este Lanzamiento diocesano que lleva el lema de “Misioneros de la Misericordia”.
 La comboniana Celia Macho Cardenal, nos ha narrado con detalle los últimos años de su misión en el Continente africano, en Uganda. Antes contó cómo se dejó seducir por el Señor y le ha respondido con un sí. Ella se ha esmerado en poner de manifiesto cómo la misericordia forma parte de la misión y es una de sus expresiones más elocuentes. Desde la situación de los niño-soldados, los niños huérfanos y algunos de ellos nacidos con el virus del VIHS, hasta la gente que necesitaba en su realidad ver la presencia de Dios y que buscaban con cierta insistencia. Ella se ha dejado conmover en todas estas situaciones y nos ha hecho entrever cómo la misión tiene este buen toque de misericordia en toda situación de la vida humana.

 El obispo javeriano Adolfo Zon Pereira sx, por su parte, nos contaba cómo los primeros años de su misión en Abaetetuba Brasil y en las islas ha ido descubriendo la misericordia de Dios en la gente. En el momento que nos presenta su diócesis con cerca de 132,000 kilómetros, un cuarto de España, 16 sacerdotes, 15 religiosas, cuatro religiosos y dos laicas a tiempo pleno nos ha dejado perplejos. Miles de kilómetros de río, varios días para recorrer alguno de los ríos de su diócesis; tres realidades presentes: los ribereños, los indígenas y la población urbana. Toda esa vastedad de tierras, selvas, ríos y gente requieren de mucho más personal misionero. Algunos territorios de zona indígena están totalmente descubiertos desde el punto de vista pastoral, en el Yavarí, existen seis tribus indígenas y además una más que aún no ha tenido contacto el resto de la población y que es, como tal, un desafío acuciante para el Primer Anuncio del Evangelio y el corazón de un pastor. Sin decirlo de manera expresa, su charla se convertía en una llamada a comprometerse más con la misión.


Don Fidel Herráz, obispo auxiliar de Madrid, ha subrayado algunas cosas importantes: El Domund no puede reducirse a un solo día. El compromiso cristiano por las misiones debería ser a lo largo de todo el año. Al escuchar a los dos misioneros con quienes compartía la mesa redonda indicó la importancia de la mediación humana. Es Dios quien se acerca a nosotros haciéndose hombre en Jesús, es a través de la mediación humana de los misioneros que recordamos que Jesús nos dejó un mandato misionero “Id y anunciad el Evangelio a toda creatura”. Refiriéndose a él mismo y así a los demás se cuestionaba sobre la vida cristiana que está llamada a la misión. Los misioneros recuerdan el don que de su vida han hecho a Dios y nos recuerdan el don que de nuestras vidas debemos hacer a Dios.

Con estas tres intervenciones se nos ha quedado un muy buen sabor misionero que nos invita a vivir con mayor intensidad nuestra vida cristiana: Anunciad el Evangelio a todo mundo. “Misioneros de la Misericordia” nos recuerda el DOMUND es un envío para hacer partícipes a los demás que Dios misericordia se acerca de nosotros para que seamos felices y hagamos felices a los demás también.

Rolando Ruiz Durán