28 sept 2013

JÓVENES TRAS UN VERANO MISIÓN

Demuestran que la experiencia misionera transforma y rompe esquemas

Chad
Fuente: http://www.vidanueva.es/2013/09/27/jovenes-tras-un-verano-mision-experiencia-misionera-omp/
F. OTERO | No son pocos los jóvenes que este verano que acaba de concluir han dedicado su tiempo y vacaciones a visitar territorios de misión y, junto con los misioneros, acompañar a las personas que allí viven. Obras Misionales Pontificias (OMP) de España, que las han agrupado en torno al tuitero tema #VeranoMisión, da fe de ello.

Rolando Ruiz también. Es misionero javeriano y ha organizado estos meses pasados dos experiencias misioneras, una en Chad y otra en Ceuta con inmigrantes. Reconoce que hoy los jóvenes tienen una gran sensibilidad hacia la misión, pero añade que es importante acompañarles en esta
experiencia: “Tienen un gran sentido de la solidaridad, les atrae mucho. Es algo bonito y natural, pero no es tan fácil. Hay que preparar a los jóvenes, acompañarles durante la experiencia y también después”.


Ceuta "inmigrantes"

En su opinión, a la misión “no se va a ayudar a nadie, porque esa es una mentalidad de ONG”, se va a “enriquecerse y crecer”. También señala que la misión transforma, y los jóvenes no son una excepción. “Se presentan puntos de referencia nuevos, de los que nadie les había hablado. Dejan de pensar en uno mismo, en lo suyo y en lo de su país, para pensar que todos somos hermanos. Se eliminan prejuicios que tienen que ver con los africanos o con los musulmanes; les entienden y se dan cuenta de que vienen a Europa, tras mucho sufrimiento, no a holgazanear, sino a buscar dignidad”, añade.

Manuel Cuervo y su mujer pasaron tres semanas, junto con un grupo de la Delegación de Misiones de Madrid, en Sierra Leona. A ambos le tocó estar a las afueras de Freetown, la capital del país, en una casa para enfermos de las Misioneras de la Caridad: “Nuestra motivación a nivel de grupo tiene que ver con compartir experiencias con las Misioneras de la Caridad y otros misioneros; ver como trabajan, su espiritualidad… A nivel personal, es una experiencia que comparto con mi mujer, que nos permite vivir la misión como matrimonio y descubrir el amor gratuito”.

Jóvenes españoles participan en VeranoMisión, iniciativa de las OMP España. Manuel Cuervo, en Sierra Leona

Manuel se trae muchas cosas de Sierra Leona, pero, sobre todo, una mirada diferente a todo lo que tiene en Madrid. “Aunque suene a tópico, hemos recibido mucho más de lo que hemos dado. Allí poco podemos hacer más que estar con ellos, acariciarles, ofrecerles conversación, cariño, valoración… Y ellos te reciben, aunque seas un extraño en su casa, con los brazos abiertos. No te tratan como una visita, sino como si estuvieras en casa”, añade.
Tanto él como su mujer no entienden unas vacaciones sin ir a la misión, y eso que, por motivos de trabajo, no siempre les es posible ir: “Cuando estamos tumbados en la hamaca, es cuando creemos que lo estamos perdiendo todo. Necesito ir. Cuando sufro es cuando no puedo ir”. Esta forma de vivir, tal y como reconoce Manuel, interroga a muchos y, por eso, cree que es un buen modo de llegar a la gente.

“Te cuestiona” México

También Luisa Riera, de Mallorca Misionera, ha estado fuera este verano. Ella cruzó la Península Ibérica y el Océano Atlántico para trabajar dos meses en Perú; por las mañanas en un colegio y por las tardes visitando hogares para personas enfermas, víctimas de la violencia y desfavorecidas. Se fue porque necesitaba llenarse de algo nuevo, “de una humanidad que crees que ya no existe”. Se encontró una realidad diferente, otro ritmo de vida:“No es gente que necesite, que busque, que compre…”, explica.

A pesar de conocer realidades de mucho sufrimiento, como el de las niñas abusadas sexualmente o el de jóvenes enganchados a la droga, afirma llegar “renovada”. “Cuando llegué, no quería salir de casa, porque ves tanto consumismo, que todo el mundo va tan rápido, que nadie se fija, que la gente quiere más y más… En Perú hay gente que vive con lo mínimo y lo valora. Se valora todo mucho más al volver”.

Juan Antonio Jiménez Moyano es profesor y pertenece a la asociación pública de fieles Misioneros de la Esperanza (Mies) en la Diócesis de Orihuela-Alicante. Trabaja durante todo el año con niños y jóvenes en dificultad, y lo mismo hizo este verano en Chad, en un orfanato. “Es una experiencia muy enriquecedora, aunque dura, pero es a lo que Dios me está llamando. Además, te muestra otras realidades y te hace cuestionar muchas cosas sobre mi vida en España”.

Juan Antonio destaca –y en esto coinciden Luisa, Rolando y Manuel– la felicidad de aquellos a quienes visitan por poco que tengan: “Son felices con pocas cosas. Y esto me hace entender que nos sobran muchas, que es posible ser feliz con menos”.

Fran OTERO. En el nº 2.864 de Vida Nueva.

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